Ir al contenido principal

¿Volverán las oscuras mariquitas?

No sé cuándo vendrán las mariquitas.
Madre dijo que vendrían en primavera,
Pero a fines de mayo no han venido
Y mis plantas se mueren de pulgones.
He lavado sus hojas cada día
Con paciencia, jabón y agua caliente.
He visto nuevos brotes en sus ramas
Asomar las caritas y reírse
Pero al rato venían los pulgones
A acabar con todo atisbo de alegría.
Tabaco he puesto entre las ramas
Y en la tierra, por consejo de una maga.
Un poco se asustaron los pulgones
Pero al tiempo volvieron a la carga.
Mis primos ingenieros me dirían
“¿y no has puesto a tus plantas pesticida?”
Confieso que lo he hecho dos, tres veces.
Los pulgones se me rieron en la cara.
¿Volverán las oscuras mariquitas?
¿O es que acaso se fueron a la guerra?
Pasó abril, pasó mayo y llega junio.
De mi ventana observo el horizonte.
Sueño con una nube negra y roja.
Volando por el cielo desembarca
En mi jardín, hambrienta, a devorar
El ejército entero de pulgones.
Pero no es más que ilusión, utopía.
¿Volverán alguna vez las mariquitas?
Es verano y hace un frío de otoño.
¿Habrán muerto en guerra las vaquitas?
Las hormigas las llevan a enterrar.
Un cortejo de seres de seis patas
En fila atraviesa el jardín
Mientras lloran sin consuelo las flores:
“aquellas que comían nuestros pulgones,
Ésas, no volverán.”


[Cualquier semejanza con Bécquer o Mambrú es pura coincidencia.]


Comentarios

Entradas populares de este blog

De nómada a sedentaria

Cuando era nómada y andaba el día entero de acá para allá, todo cuanto necesitaba para mi subsistencia y mi trabajo cabía en mi mochila. Por las noches, antes de acostarme, hacía un inventario para asegurarme de que no me olvidaba nada de lo que habría de usar al día siguiente, a saber:  Libros, en general más de uno, uno o dos para dar clase y un tercero para leer en los ratos libres Fotocopias, a menudo conseguidas de contrabando en las escuelas que sí nos dejaban hacerlas sin cobrarnos o recuperadas de las múltiples pilas que se amontonan sobre mi escritorio, aunque alguna vez pagadas a precio de oro en una librería del barrio europeo Papel borrador y/o cuaderno para tomar nota de lo sucedido en las clases y también de cualquier idea que se me ocurriera andando por la calle Mi agenda, mi bien más preciado, absolutamente indispensable Varias lapiceras, de preferencia de punta fina Varios marcadores para escribir en el pizarrón Un mapa plegable Mi billetera, con las...

A los chicos hay que decirles siempre la verdad

“A los chicos hay que decirles siempre la verdad” ¿Se acuerdan de aquella frase que era vox populi en los años ’70 y que remedaban tan bien Les Luthiers en Consejos para padres? “A los chicos hay que decirles siempre la verdad”. Los expertos lo decían en los programas de televisión y en artículos sobre cómo educar a los hijos. Lo repetían los adultos en las conversaciones de sobremesa, las madres jóvenes por teléfono, nueras y suegras mientras lavaban platos después del almuerzo del domingo.  Y, sin embargo, -haz lo que yo digo y no lo que yo hago-   a menudo todo se quedaba en palabras huecas y nadie se preguntaba realmente por qué había que decirles la verdad a los niños. Hasta el día de hoy, ¿sabe alguien por qué hay que decirles la verdad a los niños? La razón que está detrás de esa afirmación la hemos heredado de la iglesia católica y es casi siempre que la verdad es un valor en sí mismo, la verdad opuesta a la mentira, sustentada en el octavo mandamiento aprend...

Diario del corona virus

Dentro de algunos años, si todavía estamos vivos, alguien nos preguntará que qué fue eso del corona virus y entonces vendrá a nuestra mente una confusa mezcla de imágenes de las cuales tal vez sobresalga una anécdota, o una cara, pero difícilmente sabremos reconstruir la sucesión de los hechos a medida que los estábamos viviendo. Por eso, se me ocurre que podría ser una buena idea escribir un diario.  Acá va un primer intento.  Jueves 12 de marzo  Hace varios días que vivimos sumergidos en una masa constante de información de todo tipo sobre el virus. Aunque quieras, no puedes permanecer indiferente. En la clase, los alumnos están cansados y distraídos. A media mañana le llega un mensaje a un alumno libio, de parte de la escuela de su hija : hay un caso de corona virus en la escuela pero no van a cerrarla ni suprimir las clases. Soy yo quien lee el mensaje a pedido del propio O. quien, como sus compañeros, está aquí para aprender francés en el primer nive...