Ir al contenido principal

Diario de corona virus (3)

Miércoles 18 de marzo

Otro día espectacular. 
Me levanté con una energía digna de Moisés cuando abrió las aguas, dispuesta a hacer todas las cosas que en mi vida normal no tengo tiempo de hacer, y eso, a pesar del extraño sueño que recordé al despertarme : tres gatos grises se caían muertos en una terraza. Se caían como desmayándose y parecía que volverían a levantarse pero no. 
El sueño debe de haber sido agorero porque nada salió como había previsto. Y todo por culpa del teléfono.
Me dispuse a empezar el día con una meditación que se hace siguiendo una grabación que me mandan por WhatsApp. No quería abrirse. A poco de investigar, me di cuenta de que mi WiFi estaba bloqueado porque la memoria estaba llena. Después de largas maniobras logré empezar a transferir fotos y vídeos a mi computadora para liberar espacio. Pero eso me llevó la mañana entera, que maticé, por suerte, con pequeñas salidas a la terraza, en una de las cuales filmé un videíto que subí a Facebook. 
En fin, que la vida no es más que una amplia red social, que hace que en este momento esté más en contacto con familiares y amigos en los más remotos lugares del mundo, que con mi marido y mi hijo que están en casa. 
A la tarde voy a dar una clase por Skype. C y M decidieron finalmente que mejor no fuera a su casa, así que haremos una primera experiencia de clase a distancia, a ver cómo nos va... 
A partir del mediodía de hoy se aplican medidas más estrictas: confinamiento en nuestros domicilios. Solo se puede salir a hacer compras y/o ventilarse. Si vas con otra persona por la calle, te pueden detener para preguntarte si es alguien de tu familia.
Jonathan se fue a dar una vuelta mientras yo le daba clase a C por skype. Se sentó a tomar algo (que había comprado en una tienda) en una terraza del centro comercial desierto y vino un policía a decirle que eso estaba prohibido.

Domingo 22 de marzo

Después de tres días grises ha vuelto a salir el sol. Una maravilla. He estado en la terraza con la excusa de limpiar y hacer un poco de ejercicio para disfrutar de la luz.

Hoy se cumplen cuatro años de los atentados de Maelbeek y Zaventem pero, dadas las circunstancias, las ceremonias se han reducido a su mínima expresión. Dijeron en la radio que la primera ministra, Sophie Wilmès y unas diez o quince personas asistirían al acto.


Es increíble todo lo que se puede hacer durante una cuarentena. Estos días, además de preparar material pedagógico para el trabajo (en eso consiste nuestro teletrabajo), he escrito y leído más que de costumbre, he dado dos clases particulares, dos sesiones de taller de escritura y una sesión terapéutica por internet. Y, lo más importante, estoy logrando tener un ritmo de sueño regular, que me permite estar descansada.

Sin contar con que he charlado con las chicas argentinas por Skype, he hablado con varios amigos por teléfono y he logrado seguir con la meditación.

Eso por ahora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De nómada a sedentaria

Cuando era nómada y andaba el día entero de acá para allá, todo cuanto necesitaba para mi subsistencia y mi trabajo cabía en mi mochila. Por las noches, antes de acostarme, hacía un inventario para asegurarme de que no me olvidaba nada de lo que habría de usar al día siguiente, a saber:  Libros, en general más de uno, uno o dos para dar clase y un tercero para leer en los ratos libres Fotocopias, a menudo conseguidas de contrabando en las escuelas que sí nos dejaban hacerlas sin cobrarnos o recuperadas de las múltiples pilas que se amontonan sobre mi escritorio, aunque alguna vez pagadas a precio de oro en una librería del barrio europeo Papel borrador y/o cuaderno para tomar nota de lo sucedido en las clases y también de cualquier idea que se me ocurriera andando por la calle Mi agenda, mi bien más preciado, absolutamente indispensable Varias lapiceras, de preferencia de punta fina Varios marcadores para escribir en el pizarrón Un mapa plegable Mi billetera, con las...

Une logique de survie

Il y a, entre nous, celles et ceux qui ont toujours vécu avec une logique de survie et qui, pour les raisons les plus diverses, gardent toujours à l'esprit la possibilité que tout termine soudainement, qu'un mode de vie que vous teniez pour acquis, prenne fin... Que vous perdiez votre job. Ou, encore, que vos amis ou vos amours vous abandonnent. Que la mort se présente à l'improviste et emporte un être cher. La présence constante de la mort qui nous hante, crée dans notre imagination des options infinies de fins et d'adieux à chaque évènement du quotidien, ce qui peut supposer un frein quand il s'agit de prendre des risques, aussi minimes soient-ils. Pourtant, nous, les survivants, nous avons appris la cohabitation avec la peur et à continuer d'avancer, à faire face aux difficultés, déguisés en quelqu'un d'autre, ou en devenant vraiment forts.  Vivre ainsi implique de vivre avec ce que l'on a, avec ce qui se présente dans l'immédiat, p...

Facebook me ha castigado

Facebook me ha castigado. Como la maestra que deja a los alumnos sin recreo, o la madre, al hijo sin postre, Facebook me ha dejado sin posibilidad de publicar, dice. ¿Quién dice? Facebook, el libro de las caras que no tiene cara, apenas un algoritmo sin cejas o narices que se frunzan, se ha arrogado el derecho que normalmente tiene la gente a la que, por cariño o respeto, le otorgamos autoridad sobre nosotros, y me ha enviado un mensaje para informarme que, por haber infringido sus reglas, tengo prohibido publicar durante tres días. La diferencia es que, si fuera la maestra o cualquier otra persona, yo podría, si quisiera, hablar con ella para intentar convencerla de lo injusto del castigo. Es bastante probable que no lo lograra, pero existiría la posibilidad. Facebook, en cambio, carece de personalidad o rasgos y, por ello, es imposible dialogar con él. Como un rey absolutista al que los súbditos no tienen acceso, se atribuye el privilegio de decidir qué es bueno y qué...