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¿Soñar no cuesta nada ?

Hace poco tuve una experiencia con un grupo de participantes a una mesa de conversación, que me dejó pasmada. Se trataba de hablar de sueños, de si es posible o no interpretarlos y si acaso querríamos hacerlo. Los participantes eran todos europeos, mayores de cuarenta años, varias mujeres y un hombre. Como punto de arranque para la conversación, propuse un texto y un video de una autora chilena que, a partir de la teoría de una estadounidense –a quien hace referencia expresa- ha creado un método para interpretar sueños. [1] A principio les pedí que explicaran qué era para ellos un sueño y en las definiciones se mezclaron algunas experiencias personales, tales como la de una mujer que afirmó haber tenido sueños premonitorios. Luego vimos el video y empezó el debate. Quizás porque la autora era americana –y no europea-, quizás porque consideraron literalmente una frase que debía leerse en segundo grado, a saber “me lo dijo un sueño”, los participantes examinaron con una ...

¿Volverán las oscuras mariquitas?

No sé cuándo vendrán las mariquitas. Madre dijo que vendrían en primavera, Pero a fines de mayo no han venido Y mis plantas se mueren de pulgones. He lavado sus hojas cada día Con paciencia, jabón y agua caliente. He visto nuevos brotes en sus ramas Asomar las caritas y reírse Pero al rato venían los pulgones A acabar con todo atisbo de alegría. Tabaco he puesto entre las ramas Y en la tierra, por consejo de una maga. Un poco se asustaron los pulgones Pero al tiempo volvieron a la carga. Mis primos ingenieros me dirían “¿y no has puesto a tus plantas pesticida?” Confieso que lo he hecho dos, tres veces. Los pulgones se me rieron en la cara. ¿Volverán las oscuras mariquitas? ¿O es que acaso se fueron a la guerra? Pasó abril, pasó mayo y llega junio. De mi ventana observo el horizonte. Sueño con una nube negra y roja. Volando por el cielo desembarca En mi jardín, hambrienta, a devorar El ejército entero de pulgones. Pero no es más que ...

Ciudadana de a pie versus neoliberalismo

Nos prometieron la libertad, mejores servicios para todos y la redistribución de la riqueza. Yo tenía 13 o 14 años y oía decir a los adultos a mi alrededor que con la privatización se solucionaría todo : los teléfonos, los trenes, la electricidad, los aviones, todo funcionaría mejor si estuviera en manos de capitales privados. Porque además eso acabaría con los monopolios estatales y desarrollaría la competencia, lo que redundaría en una baja de precios y una mejora de los servicios. Se suponía, por ejemplo, que si varias empresas ofrecían el mismo servicio, competirían entre ellas y eso haría que disminuyeran los precios para atraer a los clientes, quienes serían los principales beneficiarios de estas medidas. En el caso de Entel, la empresa estatal de teléfonos, por ejemplo, no resultaba difícil imaginar una mejora ya que el estado general de cosas era desastroso : meses, sino años, para que te instalaran una línea, horas para comunicarse con alguien en la misma ciudad, e...

Barreras invisibles

En mi infancia una barrera invisible custodiaba un secreto al que yo no debía tener acceso. Cada vez que intentaba llegar al misterio, aparecía la barrera, sutil pero infranqueable. Hasta que una tarde de mis 33 años el secreto me fue revelado y todo lo que no había entendido hasta entonces, cobró sentido. Es quizás esta temprana experiencia la que me hace particularmente sensible a las barreras invisibles que una sociedad instala en torno a temas de los que –se supone- no hay que hablar. Y sin duda el hecho de haber dejado mi país natal para vivir en otro, ha exacerbado esta capacidad ya que a la distancia lo que se pierde en precisión se gana en visión de conjunto. De cualquier modo, no deja de ser curioso que las nuevas confrontaciones con las barreras me afecten hasta tal punto. ¿Será sólo un problema personal, como pretendieron hacérmelo ver anoche ? ¿Un problema que debo resolver yo sola conmigo misma, un problema que no incumbe a nadie más ? Estoy dispuesta a adm...

Las manzanas

Mis padres podrán confirmarlo: siempre me han gustado las manzanas. Pero en algún momento, a los 18 o 20 años, desarrollé una alergia y tuve que dejar de comerlas. Cada vez que pelaba y/o comía una manzana, me empezaban a picar desesperadamente los lagrimales y, si siguiendo mi instinto, me los rascaba con las yemas que conservaban el tacto pegajoso de la fruta, el picor se volvía cada vez más desesperante con el resultado de unos ojos rojos e hinchados como si me hubiera pasado el día entero llorando, y la nariz chorreando largo rato hasta librarse de la congestión. A veces también me raspaba la garganta como si quisiera cerrarse, con la angustia que eso conlleva. Más adelante comprobé que algunas otras frutas provocaban efectos similares: ciruelas, duraznos, almendras...Así que tuve que eliminarlas casi definitivamente de mi dieta. Con lo que me gustaban. Yo creía que me había vuelto alérgica a esas frutas. Hasta el sábado pasado. A una reunión en que participé el fin de semana, ...